sábado, 6 de junio de 2015

Wings. Violines Falsos 1x04

4. Nick





 ̶  ¿Nick? -  un murmullo lo despertó, una voz que parecía sonar como un eco - ¿Nick? - se volvió a repetir pero él simplemente continúo en otro lado,  ajeno a todo - ¡Nick maldita sea despierta de una buena vez o verás…! -. Casi aturdido, de una salto se puso de pie con la respiración agitada. Abrió los ojos lentamente y vio a la persona que menos le gustaba en el mundo: Aria.

Estaba mirándolo seriamente con sus delgados brazos cruzados sobre el pecho. Desde el ángulo en el que la veía lucía delgada y larga, como realmente era. Sus ojos avellana brillaron al verlo, pero de furia contenida. Nick la miró hacia abajo, mofándose de su altura frente a ella.

 ̶  Carajo, Aria. ¿Qué mierda quieres? Y ¿Qué mierda haces en mi cuarto?- preguntó frotándose la nuca con el brazo.

 ̶  Primero no me hables así, pedazo de basura humana. Segundo - chasqueo los dedos frente a sus ojos -, no estás en tu cuarto -. Se detuvo un momento para que Nick pudiera mirar a su alrededor - Idiota.

Era verdad no estaba en su habitación era… ¿la azotea? ¿Cómo es que terminó ahí? La noche anterior llegó a su mente como fugaces imágenes. Un montón de gente llegando a su casa. Deborah sacando todo lo que encontraba y tuviera alcohol, repartiendo botellas a diestra y siniestra. Una fiesta salvaje en toda la casa. Y por último él cayendo inconsciente en el suelo de la azotea. Larga noche, sin duda.

 ̶  Será mejor que saques toda tu mierda, limpies la casa y - le lanzó una sonrisita -, que te largues al instituto ya que es tarde - concluyó tirando su cabello castaño por detrás de su hombro y sonriendo con suficiencia. Le dio una última mirada y desapareció escaleras abajo.

Estaba en problemas, peor que eso. Si no limpiaba todo y lo dejaba tal y como siempre Aria hablaría sin dudar. Seguro que en la tarde tenía una de sus reuniones con las ‘’chicas’’ y odiaría que todo estuviera tan asqueroso. La recordó bailando entre sus amigos la noche anterior y le dio ganas de restregarle todo en la cara. Pequeña niña agrandada.

Dio un paso hacia adelante y sintió como si la cabeza le pesará. Al menos no tenía el problema de tener a sus padres cerca en ese momento. Era una suerte que su padre hubiera anunciado que tenían que irse a hacer un viaje importante. Para Nick aquello había significado hacer una fiesta, y para Aria aceptarlo sin chistar.

Sus padres casi nunca estaban en casa. En especial su padre que viajaba de un lado a otro y les dejaban la casa a sus hijos. Confiaban en que ellos tendrían el criterio de no destruir el lugar. Pensar en eso le recordó algo: Cecily.

Se abrió paso entre las botellas esparcidas en el suelo, con el cuidado de un torpe borracho. De suerte no piso un vidrio roto ni cayó de bruces contra el suelo. Cuando llegó a las escaleras bajó de dos en dos hasta llegar a la  pequeña sala de estar del segundo piso. Ahí se encontraba Cecily sentada en el sillón, mirando en silencio el televisor.

La pequeña tenía un aspecto adorable y dulce, aunque en él tuviera el efecto contrario.

 ̶  ¡Cecily! ¿Acaso la movilidad ya te dejó? - exclamó preocupado. Su hermana menor alzó la cabeza lentamente, como si nadie hubiera hablado.

 ̶  Si la dejo imbécil, ahora tú tendrás que dejarla - comentó Aria saliendo de su cuarto ya lista. Como siempre lucía lo mejor de su closet y nunca repetía de conjunto. Nick se preguntaba todos los días cuánta ropa tenía.

 ̶  ¿Estás loca? Pensaba en ir a pie - se quejó Nick dejándose caer al lado de su hermana menor en el sillón. Lucía tan cómodo en comparación del lugar en donde había pasado la noche.

 ̶  El nido queda camino a tu instituto, no es algo imposible Nick - fue su única respuesta -. La casa debe de estar limpia para cuando llegue, ¿eh? Suerte - fueron sus últimas palabras para bajar las escaleras saltando como una bailarina. Pocos segundos después se oyó el sonido de la puerta de su casa cerrándose como un gran golpe sordo.

Nick torció los ojos y miró a su hermana menor, esta se encogió de hombros como si no fuera su problema y continúo viendo la televisión. No había tiempo que perder, se dijo a sí mismo Nick poniéndose de pie y animándose un poco.

* * *

Después de sobornar a Cecily con una lata de dulces, y a la empleada con dinero; Nick llegó tarde al instituto. De nada había servido hacer que la empleada limpiará toda la casa, ni que su hermana guardará el secreto de llegar tarde a clases. La puerta estaba punto de cerrarse frente a sus ojos y si eso llegaba a suceder sus padres empezarían a sospechar que pasaba en su ausencia.

A lo lejos en la calle del frente pudo divisar una figura que avanzaba a paso redoblado hacia el instituto. Al igual que él, parecía apurado y hecho una mierda. Como si no hubiera dormido la noche anterior. Era Lizzie, que vivía a solo unas cuadras del instituto y sin embargo llegaba tarde unas tres veces a  la semana.

 ̶  ¡Nick!  - le gritó ella con voz ahogada, casi sin respirar. Estaba despeinada y la mochila se le resbala una y otra vez de brazo.

 ̶  Dime algo - le dijo mientras ambos se reunían frente al instituto - ¿Cuándo será el condenado día que llegues temprano?

 ̶  Llegue temprano ayer, imbécil - le respondió frunciendo el ceño. Siempre había existido hostilidad entre ambos ya que Lizzie no soportaba la idiotez de Nick, y Nick simplemente no la aguantaba. Desde el ‘‘tratado de paz’’ que habían hecho por el bien de grupo evitaban pelear, pero era inevitable fastidiarse el uno al otro.

 ̶  Si, ayer - respondió irónicamente. Ambos entraron por la puerta saludando a George, que con un gesto y un guiño de ojo  les dejó pasar sin ponerles el sello de tardanza.

Nick suspiro de alivio, al menos no tendría que inventar una excusa por su tardanza.

En silencio, con Lizzie al lado murmurando cosas que no entendía, recorrieron los pasillos vacíos de instituto hasta llegar al salón de clases que les tocaba: Literatura. ¡Con Mónica! Dijo una voz maliciosa en su interior.

Si había algo parecido a una profesora sexy en ese lugar era Mónica. A la que muchos veían en clases en vez de prestar atención al tema. No era ninguna noticia que la mayoría de chicos la alucinarán todos los días. En especial los preferidos de ella: Rolf y Adrián.

Adrián había sido su preferido desde años anteriores, pero lo que era más extraño era Rolf que apenas llevaba unas semanas en el instituto. Ni para decir que era por su rendimiento académico. Vaya profesora.

Lizzie notó esa mirada en su rostro y puso los ojos en blanco. Estiró la mano y tocó dos veces la puerta con los nudillos. No pasó mucho tiempo para que la profesora Mónica les abriera la puerta.

Como siempre estaba con unos zapatos de taco alto, una chompa pegada, abierta en los primero botones y el cabello amarrado en un moño alto. Les lanzó una mirada molesta por debajo de sus gafas y los dejó entrar. Nick pasó sin prestarle mucha atención.

 ̶  Lizzie siéntate con Deborah, Nick…con Bonnie -  indicó ya que las carpetas estaban distribuidas de dos en dos. Nick ni siquiera sabía quién era Bonnie por lo que tomó asiento en la única carpeta vacía que vio, al lado de una chica castaña que nunca antes había visto.

Ella ni siquiera le prestó atención y continuó concentrada con la hoja de papel que tenía entre las manos.

 ̶  Ya que tendré que explicar nuevamente el trabajo para los que llegaron tarde, todos presentarán el trabajo hoy - Mónica siguió hablando mientras Nick se acomodaba en su asiento junto a Bonnie, el salón entero profirió un quejido y Mónica ni se inmutó.

 ̶  No, señorita,  como va a ser eso ni que esto fuera Holocausto  - comentó Adrián desde el fondo de aula y algunos rieron mientras que otros negaron con la cabeza. Mónica sonrió un poco y negó con la cabeza, sin duda complacida.

 ̶  Tienen que escribir un poemario con todas las propiedades estudiadas. Elijan un estilo, la época, lo que deseen. Por eso tienen la oportunidad de hacerlo en parejas. Esto constará de 6 poemas y será presentado en una semana. Por lo que habrán muchos ejercicios para que se puedan ir liberando a lo largo del tiempo impuesto con su pareja - todos volvieron a quejarse pero ella no hizo caso alguno -. El primer ejercicio para hoy es escoger un poema para recitarlo el día de mañana frente a su pareja. Conozcan un poco más a su compañero si quieren, tienen una hora para hacerlo y plantear ideas. ¡Empiecen! - esa fue la última orden y todo empezaron a hablar.

Nick volteó a ver a su compañera.Era una chica bonita en sí, pero nunca había llamado su atención hasta ese momento. Tenía los ojos grandes y castaños tras unas gafas delgadas con el marco rectangular. Tenía la piel chocolate, igual que el cabello oscuro. Aunque sus cachetes eran algo inflados en comparación con el resto de rostro, sus labios parecían delineados naturalmente. Ella dejó de mirar la hoja en la que estaba dibujando y lo enfrentó con la mirada. Su cabello se despeino con el movimiento y lució más rebelde que antes.

Lo miró confundida, y él tampoco supo qué decir exactamente. Se veían extraños en medio de un montón de gente charlando animadamente.

 ̶  Lo siento, ¿pero tú eres? - habló ella por fin y él reaccionó.

 ̶  Nick - respondió algo incómodo. La chica lo miró con interés. Tenía las pestañas largas pero no rizadas. Se preguntó si podría verlo a través de ellas.

 ̶  Hola - respondió volteando un poco y apoyando el codo en su mesa. Ambos se quedaron en un silencio incómodo. Hasta que Nick decidió cortarlo, cansado - ¿Eres nueva? - preguntó y ella frunció el ceño ligeramente.

 ̶  No - respondió incómoda y Nick contuvo una sonrisa por el incomodó momento que la había hecho pasar.

Bonnie se dio la vuelta y miró a la pizarra en silencio unos minutos. Nick supo que había arruinado el momento y soltó un suspiro. Quiso decir algo pero no encontró las palabras, ella decidió ignorarlo y volvió a sacar la hoja llena de extraños dibujos que antes estaba examinando.

Sin saber que hacer miró al frente. El trabajo era lo que menos le importaba, la chica le había llamado la atención y su instinto se había activado. Llevaba tiempo flirteando con todo el mundo sin querer precisamente nada, todo para intentar olvidar a cierta delgada de cabello corto.

 ̶  Ya dejemos de fingir una situación incómoda e intentemos conocernos algo - Nick perdió la paciencia y se estiró hasta poner sus manos sobre el dibujo, llamando la atención de ella. Bonnie alzó la cabeza y lo miró con sus grandes ojos castaños.

 ̶  ¿Qué necesitas saber de mí para conocerme? - le preguntó y él se encogió de hombros.

 ̶  ¿Qué quieres tú que yo sepa? - Bonnie apartó el dibujo de él y dobló la hoja en dos.

 ̶  No hay grandes cosas. A parte no es necesario que me conozcas, puedo hacer un poema sin tu ayuda - Nick se sintió completamente rechazado.

 ̶  Eso no me haría ganarme la nota - comentó y ella se encogió de hombros, tal y como él lo hizo antes.

 ̶  No importa, no será un problema. Solo deja de intentar conocerme - dijo claramente y sin darse cuenta presentó un reto ante él.

 ̶  Quiero conocerte, para saber qué poema debería de recitarte en la siguiente clase - su voz sonó más aguda de lo que se propuso. Siempre pasaba eso en los momentos menos indicados.

Bonnie simplemente se encogió de hombros y aquello lo exasperó. ¿Porque esa chica lo ignoraba deliberadamente? Se burló de ella un poco al inicio, pero ya no lo estaba haciendo. Algo hacía que quisiera conocerla.

Tal vez solo un sentimiento de despecho pero lo ignoró. Mónica al frente revisaba algo en su escritorio mientras los demás conversaban y hacían laberinto. Deborah lanzó un grito desde su asiento para molestarlo y él prefirió no hacerle caso.

Al ver que Bonnie no le volvería a hacer caso rompió el pedazo de una hoja de primer cuaderno que encontró. Escribió dos palabras y se lo dejó al lado de la hoja en la que dibujaba.

Ella lo leyó y lo miró con claro fastidio.

 ̶  Solo para acordar qué poema recitará cada uno - el timbre ya sonaba con fuerza, la hora se había pasado volando con él haciendo nada. Nick asintió con la cabeza y sonrió.

Se encontraría con Bonnie esa tarde en el Keyfra.

* * *

No lo entendía pero se encontraba nervioso. ¿Nervioso? ¿Por una chica que apenas y había visto en su vida? Eso era ridículo. Entró en el Keyfra y tomó asiento en su mesa favorita, una que siempre encontraba vacía.

Estaba junto a la gran ventana de vidrio que daba a la calle. La ventaja era que podía observar el exterior con la confianza de que desde afuera nadie lo vería. Cruzando la pista una silueta apareció, era Bonnie caminando con rapidez. Se detuvo abruptamente justo en el filo de la vereda, con los cabellos despeinados y las mejillas algo coloradas por el esfuerzo.

Tenía los pies sobre la tierra, y la mirada determinante e inteligente. Pero su cabeza parecía viajar de un lado a otro, entre mundos de colores. El bolso marrón que llevaba colgaba de su hombro, con hojas saliendo por los bordes. Sus delgadas manos sostenían un libro, mientras que jugueteaba con su pie sobre el suelo.

El semáforo cambió y la gente empezó a avanzar, empujándola a un lado. Bonnie reaccionó y avanzó con los demás. Sin saber porque a Nick le gustó que el encuentro estuviera ya tan cerca.

Al verla acercarse a la puerta de la cafetería alejó la mirada y concentró su atención en lo primero que vio: una mariposa posada en la ventana.

Bonnie entró y la campana en la puerta sonó. Nick contuvo las ganas de levantar la cabeza y decirle algo.

 ̶  Realmente uno de estos días podrías morir intentando cruzar la calle - se imaginó diciéndole y ella entrecerrando los ojos con confusión.  

Sería lo más estúpido y ella comentaría algo inteligente.

 ̶  Hola - lo despertó de sus pensamientos la voz de ella. Al alzar la vista se encontró con Bonnie. La chica tomó asiento frente a él y la mariposa que había estado observando se alejó volando.

 ̶  Creí que no vendrías - fue lo único que se le ocurrió decir y ella frunció el ceño, acomodándose el cabello.

 ̶  Es una nota, no soy así de inmadura - comentó dejando su libro sobre la mesa con fuerza, parecía ofendida de pronto.

 ̶  Entonces… ¿para qué hemos quedado? - ante eso ella contuvo un gesto de exasperación y soltó un suspiro.

 ̶  Tú hiciste que quedáramos Nick, fue tu grandiosa idea - contestó y supo que la estaba exasperado. Notó que se quería levantar y automáticamente estiró el brazo para coger su muñeca, deteniéndola.

 ̶  Okay, okay. Tenemos que conocernos mejor para saber qué poema recitar, para eso hemos quedado - Bonnie lo miró en silencio unos segundos y se liberó de su agarre.

 ̶  ¿Qué quieres saber de mí? - preguntó y Nick no supo qué responder.

 ̶  Uhm… - intentó ganar tiempo, sin estar muy seguro de lo que responder, no quería sonar atrevido o decir, para variar, una estupidez que la ofendiera.

 ̶  ¿Qué estás leyendo? - le pregunto finalmente al ver el libro que había depositado en la mesa.

 ̶  Es… - quiso responder pero su voz fue opacada por un par de risas escandalosas que entraban por la puerta.

Nick observó pasar a Catalina y Enrique de la mano. Detrás de ellos estaban Britney y Karen, dos amigas muy cercanas de Catalina. Ambas no dejaban de reír histéricamente para lanzar pequeños gritos de emoción y señalar a la pareja que iba adelante de ellas.

Bonnie ni siquiera volteó, simplemente continuó mirando a Nick en silencio. La mirada penetrante de ella lo estaba incomodando, pero no le fastidiaba. Eso lo preocupaba aún más.

 ̶  ¿Ellos no son de instituto? - preguntó Bonnie y Nick la miró.

 ̶  Sí, son Catalina y Enrique… - la chica alzó una ceja sin terminar de comprenderlo todo -. Han empezado a salir y al parecer a muchas personas la idea les fascina - explicó y Bonnie volteó a verlos unos segundos. Catalina no soltaba la mano de Enrique mientras este se sonrojaba por la intensidad de la mirada que Catalina le daba. Bonnie dejó de mirarlos y solo se encogió de hombros.

 ̶  Suena exagerado, como si nunca hubieran visto una pareja - dijo ella jugando con los dijes de su pulsera. Una mariposa, una flor, una rosa y un árbol.

 ̶  Cada uno con su tema, ¿no? - Bonnie alzó la mirada hacia él y asintió.

 ̶   Claro - respondió y ambos se quedaron en silencio unos segundos.

Nick quiso cortar el silencio incomodo pero un chico alto y esbelto apareció a un lado.

 ̶  ¿Su pedido? - Nick lo reconoció, era el hijo del dueño de Keyfra y trabaja a medio tiempo en el en la cafetería - bar. Su padre lo tenía obligado a no dejar la cafetería, tanto así que desconocía si estudiaba en algún lugar o en casa. 

Siempre que iban a ensayar lo encontraba, él los ayudaba con los equipos de sonido y los felicitaba cada vez que podía. Con la que más congeniaba era con Gema y en ocasiones LeBron. Era con los que más amistad tenía.

 ̶  Hola Karl- lo saludó Bonnie con una sonrisa encantadora, el chico le correspondió. Nick sintió una extraña molestia en su interior al ver eso. Karl era un chico apuesto y le incomodaba notarlo.

 ̶  ¿Lo de siempre? - le dijo a Bonnie con una sonrisa de lado, presumiendo el hoyo que tenía en esa mejilla.

 ̶  Supongo - respondió Bonnie y Karl apuntó algo en su agenda.

 ̶  ¿Tú Nick? - le preguntó y el chico negó con la cabeza.

 ̶  Nada - respondió con dureza.

 ̶  Oh cierto, escuchamos lo de la audición. Lo siento, tío - le dijo con sinceridad dándole unas palmaditas en la espalda. A Nick aquello lo molestó sin razón alguna.

 ̶  Está bien - su voz sonó cortante y no le molestó, Karl quiso decir algo más pero al ver que estaba molestando se fue.

En cuanto desapareció de su lado Nick sintió un poco más de alivio. Bonnie lo miró furiosa y su ira se aplacó.

 ̶  ¿Porque tenías que ser tan grosero? - le reclamó y él no supo qué más hacer aparte de encogerse de hombros.

 ̶  Menciono lo de la audición, sabiendo que iba a molestarme - se excusó y sintió una punzada de culpa al hablar mal de Karl, sabiendo que sus intenciones no habían sido malas.

Bonnie negó con la cabeza y se cruzó de brazos, Karl volvió unos minutos después con el pedido y lo dejó sobre la mesa.

 ̶  Bueno me decías algo antes de que Karl llegará - Nick no iba a dejar que esa pequeña molestia arruinara su encuentro con Bonnie.

 ̶  No  importa lo que estoy leyendo, no te gustara.

 ̶  ¿Pero a ti si te gusta, no es así?

 ̶  Sí. ¿Sabes? Lo haré más sencillo, me gusta leer, es decir amo leer. Adoro leer ¿entiendes? - dijo dejando en claro lo que significaba “leer” para ella.

 ̶  Okay - dijo sonriendo un poco -, ves así vamos progresando. Cuéntame más de ti - Nick por fin estaba manteniendo una conversación con ella y se sintió orgulloso.

 ̶  Soy buena dibujando - respondió y Nick recordó el papel en el que estaba garabateando en clase. Un recuerdo vino a su mente, de ella dibujando frente a él -. ¿Tú en qué eres bueno?

 ̶  La música - respondió sin dudar y Bonnie alzó ambas cejas.

 ̶  Nunca te he escuchado - comentó tomando un sorbo de lo que había pedido.

 ̶  Tocó todos los días aquí, con…lo que era mi banda - mencionar eso lastimó a Nick. Desde el intento fallido de audición todos se habían peleado entre sí, sin saber a quién echar la culpa. Gema estaba tan concentrada en sus temas personales que los había olvidado, dejando que todo se cayera a pedazos.

 ̶  ¿Lo que era? - preguntó Bonnie con curiosidad.

 ̶  Digamos que nos hemos separado por un tiempo - su voz detonó tristeza y aquello despertó aún más la curiosidad de Bonnie.

 ̶  ¿Estás bien con ello? - Nick no supo cómo responder eso. No, no estaba bien. Nada bien. Bonnie comprendió su silencio y estiro su mano sobre la mesa hasta llegar a la de él.

 ̶  Hay cosas que pueden repararse si uno toma la iniciativa - susurró enrollando con sus largos dedos la muñeca de Nick.

No supo qué responder nuevamente. Bonnie lo estaba dejando sin palabras.

* * *

La cabellera de Bonnie desapareció cuando dobló la esquina y Nick la perdió por completo de vista. Había estado más de una hora conversando, hasta que ella se había puesto de pie aludiendo sus clases de inglés.

A Nick le había caído muy bien ese tiempo de charla con una chica interesante. Tal vez no había comprendido el 60% de lo que ella había dicho pero lo había pasado bien. Sin alguien que lo fastidiara ni le hiciera una broma pesada, como siempre.

Miró el cielo y se encontró con un naranja oscuro, la noche ya se acercaba y si no llegaba a casa temprano su padre notaría algo raro. Su celular vibró en su bolsillo trasero, sudo frió al pensar que su padre podría haber llegado más temprano de lo esperado.

 ̶  ¿Sí? - contestó con voz suave.

 ̶  Nick - le respondió la voz de Charlie, casi soltó un suspiro de alivio.

 ̶  ¿Qué sucede? - dijo algo rudo, recordando de pronto la última pelea en la que habían estado involucrados todos los de la banda.

 ̶  Quiero conversar contigo, lo más antes posible… - Nick se lo pensó. Charlie y él eran buenos amigos, y la idea de que la banda se separará les iba a doler por igual -. No seas infantil Nick, no podemos dejar que todo se pudra por una audición fallida - las palabras de Charlie perforaron su oído y quiso colgarle pero se contuvo, recordando las cosas que Bonnie le había dicho.

 ̶  ¿Dónde? Tendrá que ser rápido - contestó apretando las manos con fuerza, le estaba costando contener sus impulsos.

 ̶  ¿Estás cerca a mi casa? - Nick contestó con un gruñido que Charlie tomó como afirmación -. Te espero en el parque que queda a la vuelta. Hablamos - dijo y colgó. Nick se pasó las manos por el rostro mientras pensaba en que decirle a su hermana para que lo cubriera.

Después de enviarle un mensaje a su hermana se encaminó al lugar acordado con Charlie. Mientras caminaba no podía dejar de pensar en cierta castaña, sacó su celular y abrió los contactos. Ahí brillaba la foto de Bonnie junto a su número. Podía llamarla, o enviarle un mensaje…

Optó por lo segundo y le escribió unas cuantas palabras. Ansioso espero con el celular en la mano una respuesta, pero no llegaba. Claro que no le iba a responder tan rápido, estaba en sus clases de inglés…

Frustrado pateó una lata que había tirada en el suelo. No podía estar involucrándose tanto con una chica como Bonnie. Inteligente, astuta…invisible para los demás. Él no salía con ese tipo de chicas, él salía con chicas atrevidas y hermosas. Como Triana.

Sus pensamientos volaron al llegar al parque que había acordado con Charlie. En él ya lo esperaba su amigo…con Mary Elizabeth enrollada a su cintura. Nick contuvo un gesto de incomodidad y se acercó a ambos con paso lento. Mary Elizabeth le sonrió y lo saludó con la mano, sin liberar ni por un segundo a Charlie. Esta era la reciene enamorada de Charlie. Llevaban poco tiempo pero andaban más pegados que chicle. Aun no sabía si Charlie la quería de verdad o era otra más de su colección.

 ̶   Gracias por venir - le dijo él y Nick vio que estaba diciendo la verdad en su mirada.

 ̶  Creí que esto sería algo más…personal - comentó mirando únicamente a Mary Elizabeth.

 ̶  Ella fue la que me convenció de llamarte - Nick alzó una ceja ante eso, la chica se alejó de Charlie cautelosamente y le sonrió a Nick.

 ̶  Arreglen sus temas rápido, no ganan nada fingiendo estar ofendidos el uno con el otro - dijo tirando su largo cabello detrás de sus orejas -. Te espero - le dijo a Charlie y despidió a Nick con un gesto. Luego se alejó, confundiéndose entre la oscuridad de lugar.

Nick miró en silencio a Charlie, esperando que este empezara la conversación. Nunca se le había dado disculparse con alguien, y mucho menos intentar suplicar porque su amistad siguiera siendo la misma. Siempre esperaba a que los demás dieran el primer paso, para intentar animarse a continuar con los siguientes pasos. Cobarde, lo dirían algunos, él prefería autodenominarse orgulloso.

Su amigo soltó un prolongado suspiro y se despeinó los rulos, sentándose en la banca que había a un lado. 

 ̶  No tiene caso fingir que estamos molestos…

 ̶  ¡Estoy molesto! - exclamó Nick soltando por un momento la rabia que había en su interior -. Todo estaba perfectamente planeado para ese día, pero de pronto todos ustedes decidieron…

 ̶  No fue culpa tuya, ¿okay? Ni mía, ni de Gema. Fue de todos. Solo hay que aceptarlo… - Nick se quedó en silencio y pensó en la larga charla que había mantenido con Bonnie. Lo que ella le había dicho, lo que le había aconsejado. Y mirando a Charlie entendió que molestándose con todos no iba a solucionar las cosas. Iban a tener muchas fallas, debían aprender a superarlas e intentar nuevamente.

 ̶  Tal vez fue culpa de Gema - comentó sentándose al lado de Charlie y su amigo sonrió.

 ̶  ¿Es más fácil culparla a ella porque tal vez solo lo admita y nos pida perdón a todos? - dijo su amigo comprendiendo su idea y Nick asintió, dejando que una sonrisa apareciera en sus labios.

 ̶  Mucho más fácil - dijo y ambos rieron unos segundos sin ninguna razón.

Aunque le costara admitirlo, Mary Elizabeth había tenido razón en una cosa: Charlie y Nick funcionaban  mejor juntos que estando separados y ‘‘ofendidos’’.

Su celular vibró e inmediatamente lo sacó de su bolsillo al considerar que podría ser Bonnie. Al comprobar que lo era sonrió y leyó las dos palabras que ella le había enviado. Sin contenerse escribió una respuesta no midiendo su emoción.

 ̶  ¿Estás hablando con una chica? ¿Al fin? - lo interrumpió Charlie, mirando fijamente su celular al lado. Nick bloqueó la pantalla y lo miró con el ceño fruncido.

 ̶  ¿Te parece tan raro? - preguntó un poco herido y su amigo asintió, con sinceridad.

 ̶  Sí. Desde Triana creí que las cosas con las chicas habían….

 ̶  Ya pasó mucho desde ‘‘Triana’’, Charlie. No es como si nunca vaya a poder superarla - Nick se sorprendió al sentir que estaba mintiendo al decir eso. ¿Acaso ya no había superado a Triana?

Triana. Triana. La chica más hermosa que había conocido, según él, y también la que más rota había dejado su vida. Y es que no se había conformado con romper su corazón, sino también los había separado a él y a su mejor amigo…

Aun la recordaba. Pequeña, ojos castaños, sonrisa encantadora. Evocar su imagen le daba un sabor amargo a la boca, como si no pudiera pasarlo. Había estado muy enamorado de esa chica, y ella había preferido romperle el corazón con su ex mejor amigo.

 ̶  Es un tema superado, Charlie - le respondió sin dejar de mirar sus zapatos. Charlie soltó un suspiro.

 ̶  ¿Superado? ¿Quién es la que lo consiguió? - aquella pregunta incomodó a Nick, como si estuviera utilizando a Bonnie.

 ̶  Estoy hablando un poco más con Bonnie, va a nuestra clase de Literatura - Charlie asintió con la cabeza.

 ̶  Es simpática, y muy inteligente - dijo aquello como si ya de por sí estuviera fuera de su alcance. Ignoró el comentario y decidió hablar sinceramente con su amigo.

 ̶  Es extraño, me gusta hablar con ella. Y sabes que soy de pocas palabras, o de estúpidas, mejor dicho. Es agradable escucharla…no lo sé - soltó y su amigo le dio un par de palmaditas en el hombro.

 ̶  Puede que por fin está sentando cabeza, Nicky - Nick sacudió el hombro molesto, evitando el contacto con su amigo mientras este reía.

 ̶  Al menos suelo interesarme en una sola al mismo tiempo, y por largo tiempo - lanzó un comentario venenoso contra su amigo. La lista de ex’s de Charlie era una de las más largas, y a Nick siempre le encantaba traer eso a colación.

 ̶  Eso ya término, Nick - su amigo miró en dirección a la casa que quedaba a menos de una cuadra de donde estaban. En el segundo piso un cuarto estaba con la luz prendida, la silueta de Mary Elizabeth se dibujaba sobre la cortina.

Nick puso los ojos en blanco. Había escuchado decir eso a su amigo al menos unas mil veces desde que lo conocía. Ese era Charlie, y nunca cambiaría.

 ̶  Debo volver a casa, nos vemos mañana - Charlie asintió con la cabeza y alzó la mano en señal de despedida. Nick asintió y se dio la vuelta, camino a casa.

* * *

Su despertador sonó como una bomba estallando al lado de sus oídos. Aturdido saltó de su cama y cayó al suelo de trasero, con las mantas sobre la cabeza. La luz del sol ya entraba por su ventana, iluminando el suelo de su habitación.

 ¿Ya era de día? Su celular también empezó a vibrar entre las mantas y soltó un gruñido. Al encontrarlo apagó la alarma y vio la hora. Aún no era tarde.

No había sido buena idea quedarse despierto la noche anterior hablando con Bonnie, aunque lo había disfrutado. Hablar por mensajes jamás había sido de su agrado, pero cuando Bonnie le respondió un mensaje él optó por llamarla. 

Cansado se puso de pie a duras penas y se alistó como pudo. Era una suerte que su padre ya estuviera de vuelta y lo dejará irse en el carro.

Una vez listo bajó a la cocina, en donde ya sus hermanas se preparaban. Su padre miraba las noticias sentado en la mesa, al lado de Cecily que comía los mismos cereales de siempre. Aria estaba apoyada sobre sus codos, revisando su celular en vez de comer lo que le habían puesto en la mesa.

 ̶  ¿Puedo irme hoy día con el carro? - le preguntó a su padre. Este lo miró con seriedad y volvió sus ojos al televisor.

 ̶  Buenos días - le respondió, claramente molesto. Aria lo miró con una sonrisa de suficiencia, como siempre que le llamaban la atención.

 ̶  Buenos días - optó por decir Nick sentándose en la mesa mientras la señora que los atendía colocaba un plato con dos huevos fritos y una tostada frente a él.

 ̶  Si Nick se lleva el carro quiero que me lleve con él - habló Aria con su voz chillona -. Me ahorrará el boleto de bus - su padre asintió con la cabeza sin siquiera mirarla y ella sonrió de mejilla a mejilla.

 ̶  ¡No! - se quejó Nick furioso, más su hermana sonrió aún más.

 ̶  Si te llevas el carro ayudas de alguna manera, Nick. Es eso o nada - a Nick no le quedó de otra que aceptar lo que su padre le estaba poniendo. Si no tendría que ir en el bus o a pie, y prefería ir en el carro.

El resto de desayuno fue como siempre, en silencio. La ausencia de su madre era latente entre todos, en especial en la pequeña Cecily que no sonreía para nada.

Su padre se puso de pie y miró el plato completamente lleno de Aria. Está frunció el ceño y con su tenedor cogió un poco. Lo comió y le sonrió a su padre con su típica sonrisa de niña engreída.

 ̶  Vamos - le ordenó a Nick poniéndose de pie y saliendo de la cocina. Nick cerró los puños sobre la mesa y tomó una larga bocanada de aire.

Siempre iba a necesitar toda la paciencia del mundo con Aria.

* * *

Aria bajó del auto como una estrella cuando llegaron, encantada de que sus amigos la vieran. Nick contenía la cólera contra el volante, haciendo acopio de su parte más razonable. Era su hermana, tenía que aguantarla y quererla.

Unos nudillos tocaron la ventana y a través de vidrio oscuro vio el cabello dorado de Deborah. Bajó la ventanilla y ella le dio un golpe en la frente como saludo.

 ̶  Hola maricón - Nick soltó un suspiro. Otra persona con la que usar toda su paciencia -. Hey, mueve tu trasero tenemos clases - le dijo sin dejar de sonreír.

Nick sacó las llaves para guardarlas en su bolsillo y salir de carro. Una vez afuera Deborah enredó su brazo con el de él y empezó a caminar rápidamente, jalando para que fuera a su paso. Nick se acostumbró con facilidad, era mucho más rápido que ella.

  ̶  Escuche por ahí que te vieron con cierta castaña ayer en la cafetería - ronroneo la chica divertida y Nick sonrió.

 ̶  Es cierto, salí ayer con Bonnie - le confesó a Deborah y está soltó un grito de emoción.

 ̶  Eso es perfecto Nick - lo felicitó abrazándolo de pronto. Nick le correspondió, sabiendo que Deborah solo se preocupaba por él y le deseaba lo mejor. Si ella aprobaba a Bonnie era porque algo estaba haciendo bien -. Es una gran noticia que hayas superado por fin a la perra de Triana - aquello acabó con la sonrisa de Nick.

¿Acaso todo el mundo creía que él nunca la superaría? ¿Es que no la había superado? Él la había superado, si lo había hecho. No cabía duda de ello. No.

 ̶  Quiero acercarme a ella pero no encuentro como, es tímida - Deborah chistó, negando con la cabeza firmemente.

 ̶  A Bonnie le gustas, Nick. Desde hace mucho y ahora que le has prestado atención debe de estar encantada. Es nueva, ¿cierto? - Nick negó con la cabeza, sorprendido.

 ̶  ¿La conoces? - preguntó curioso y Deborah soltó una risa cantarina.

 ̶  No, claro que no. Pensé que era nueva, debo de haber estado confundida - aquello movió algo en el interior de Nick, solo no supo concretar qué. ¿Cómo Deborah aceptaba a una chica que no conocía para él? -. Como sea, tienes que hacer una reunión ‘‘privada’’ en tu casa, e invitarla - le susurró e hizo un gesto extraño al mencionar la palabra privada -, sabes a lo que me refiero - terminó guiñándole un ojo.

 ̶  No es mala idea - aceptó, aunque algo había cambiado en su interior.

 ̶  Invita a los de siempre, y al nuevo. No sería mala idea - ambos empezaron a subir las escaleras para llegar a su piso, Nick frunció el ceño confundido. ¿El nuevo?

 ̶  ¿Lo conoces? - Deborah asintió con la cabeza.

 ̶  Con las chicas lo hemos conocido hace poco y parece buena persona, invítalo - Nick asintió sin pensarlo un segundo. No le importaba mucho tampoco.

 ̶  Tú encárgate - le dijo, como siempre.

 ̶  Okay, Nicky. Nos vemos mañana en tu casa - le dijo dándole un beso en la mejilla y entrando al salón.

Confundido entró al salón detrás de ella y la vio correr hacia los demás. Mónica ya estaba sentada en su escritorio y miraba entrar a todos sus alumnos. Nick caminó hasta el asiento que había al lado de Bonnie y se sentó sin decirle nada, ni siquiera mirarla.

Ella alzó la cabeza para verlo en silencio, esperando el saludo que él se suponía le daría. Pero no sucedía y su paciencia se estaba agotando.

 ̶  Hola – él la miró.

 ̶  Hola – le respondió, Nick tuvo la intención de decir algo más pero la profesora gritó ahogando su voz.

 ̶  ¿Pareja voluntaria para empezar? – dos chicas alzaron la mano. Bonnie apartó la mirada y se concentró en el dibujo que estaba haciendo.

Nick la miró sin saber muy bien que hacer. ¿Qué estaba pasando? Buscó a Deborah en el salón y la encontró junto al chico nuevo. Cassia, Lizzie y Clace estaban cerca también, comentando algo con la rubia que no alcanzaba a oír. Un rato después Deborah volteó a mirarlo y le hizo un gesto de afirmación.

Seguro que todos habían aceptado ir a la reunión que Deborah ya estaba maquinando. Aun no se explicaba por qué invitar al nuevo.

El resto de la clase Nick optó por quedarse en silencio, escuchando a las parejas que la profesora sacaba adelante a recitar. La hora no alcanzó para todos por lo que la mayoría tuvo que entregar el poema planeado en una hoja de papel. Bonnie ni siquiera dejó que Nick le echará un vistazo al poema que ella le había hecho. Él no tenía nada, por lo que cuando la profesora se acercó a su sitio se limitó a encogerse de hombros.

 ̶  No perjudiques a tu compañera – le dijo suavemente, aunque era una clara amenaza. Nick giró la cabeza para mirar como Bonnie no les prestaba atención. Cuando la profesora los dejó solos tomó el valor necesario para volver a hablarle. ¿Por qué la había ignorado?

 ̶  ¿Harás algo estos días? – le preguntó. Bonnie alzó la cabeza lentamente y lo observó a través de sus lentes.

 ̶  ¿Por qué? – respondió con una pregunta. Aquello lo desconcertó.

 ̶  Estoy haciendo una reunión en mi casa y estaría bueno que fueras – se le ocurrió responder y Bonnie se quedó en silencio, considerando la idea.

 ̶  ¿Cuándo?

 ̶  Supongo que mañana – Bonnie negó con la cabeza.

 ̶  Irán tus amigos, a la gran mayoría no los conozco…

 ̶  Yo quiero que estés ahí – la detuvo sosteniendo su mano sobre la carpeta, como ella había hecho el día anterior. Aunque no estaba segura, Nick podía sentir en su mirada que lo estaba considerando.

 ̶  Está bien – aceptó y Nick sonrió ampliamente. Al intentar enderezarse resbaló y tuvo que apoyar sus manos en el suelo inmediatamente. Sin darse cuenta se había estado estirando hacia la carpeta de Bonnie, perdiendo el equilibrio.

 ̶  Está bien – dijo él también sin saber porque, pero ella sonrió. Sonrió de verdad. Una sonrisa amplia y grande que él nunca había visto en su rostro. Seguramente era por su caída segundos antes.

El timbre los sobresaltó a ambos que dieron un pequeño brinco en sus carpetas. Nick soltó una risa y Bonnie lo acompaño, igual de divertida.

 ̶  Nos vemos ahí – le dijo Bonnie como despidiéndose, Nick la observó ponerse de pie y alejarse. Le gustaba, sí. Pero había algo en su interior…

Antes de que pudiera de terminar de pensar un par de libros pesados cayeron en su carpeta y al alzar la cabeza vio los rostros de Lizzie y Cassia mirándolo seriamente. Miró seriamente a Lizzie, que negó con la cabeza.

 ̶  Como sea – dijo ella poniendo los ojos en blanco y Nick miró a Cassia buscando una respuesta en ella.

 ̶  Sabemos que gustas de Bonnie – soltó la chica y Nick soltó un suspiro, era cuestión de tiempo que Deborah se los contará a los demás -. Y también sabemos que la invitarás a la reunión de mañana…

 ̶  ¿Quiénes irán? – le preguntó con curiosidad y Lizzie cerró su mano en forma de puño.

 ̶  ¡Eso no importa! – le gritó golpeando inconscientemente su mesa. Nick dio un salto y Cassia sonrió un poco.

 ̶  Los de siempre, Nick. Las dos, Deborah, Gerard, invitó a Johnatan sin razón alguna y Clace dijo que no podría – Nick asintió con la cabeza.

 ̶  Dijo algo de que invitaría al nuevo…

 ̶  Rolf tiene entrenamiento y no podrá ir – le respondió Lizzie exasperada -. ¡Pero nuevamente eso no importa! Lo que importa aquí es que estás intentando algo con Bonnie…

Nick ni siquiera intentó negar la acusación. Era verdad, estaba decidido a intentar algo con Bonnie si ella se lo permitía. Y ella lo estaba haciendo.

 ̶  Déjala en paz, Nicky. Ella es una chica que simplemente…no es para ti – las palabras de Cassia abrieron una abertura en su mente: era cierto, Bonnie no era nada para él.

Antes de que los pusieran en un trabajo nunca había escuchado de ella, ni se había fijado mucho menos en su persona. Por eso le había parecido tan extraño sentirse atraído por una chica que no conocía a nadie, ni nadie la conocía.

 ̶  Es demasiado cerebro para ti, Nicky – soltó Lizzie con una sonrisa maliciosa y Nick frunció el ceño.

 ̶  ¿Y que si me hace un bien? Si me vuelve una persona más responsable. Incluso estoy empezando a leer un poco por ella… - Cassia negó con la cabeza, horrorizada.

 ̶  ¡Ella no merece salir lastimada! – le gritó furiosa y Nick no comprendió su terror. Ni que él fuera a tratarla mal. Eso no estaba en la lista de cosas que quería hacer con ella.

 ̶  Solo déjala en paz, ¿sí? – aumentó Lizzie intentando calmar a Cassia con la mirada. La chica quería lanzarse sobre su amigo hasta hacerlo entender que solo terminaría lastimando a Bonnie.

 ̶  Prometo no intentarlo – fue su última respuesta poniéndose de pie. Salió del salón sin ganas de cuestionarse a sí mismo por más tiempo. Suficiente por un día.




Las amenazas de Lizzie y Cassia tuvieron el efecto contrario en Nick. A penas estas salieron del salón, salió corriendo para alcanzar a Bonnie. La chica se tambaleó un poco pero él la sostuvo del brazo.

 ̶  Cambio de planes, ¿Vas a hacer algo hoy? - los ojos oscuros de Bonnie se agrandaron de la sorpresa.

 ̶  ¿Qué? - Nick sonrió ante la reacción de Bonnie.

 ̶  Nos vemos después de clases en el patio trasero  - dicho esto le guiñó un ojo; sin saber que realmente parpadeo; y se alejó antes de ella que se negará. Cassia y Lizzie se habían equivocado.

* * *
Nunca era puntual, ni siquiera cuando se trataban de las presentaciones. Esa ocasión es la excepción, Nick se apoyó en la pared de ladrillo dos minutos antes de que sonará el timbre que finalizaba las clases. Nadie pasaría por el patio trasero, ya que todos se amontonaban en la puerta para huir.

Cuando pasaron cinco minutos, Bonnie apareció doblando la esquina que daba al jardín trasero. Tenía las mejillas sonrosadas y el cabello despeinado.

 ̶  La verdad creí que no vendrías - Bonnie alzó las cejas y se acercó hasta donde estaba él.

 ̶  Estuve muy cerca de hacerlo - la timidez que Bonnie reflejaba le daba una seguridad a Nick que nunca había sentido -. Como sea, ¿Cuál es el plan? - una sonrisa apareció en el rostro de Nick.

 ̶  Ven - estiró la mano hacia ella y Bonnie la aceptó con extremo cuidado. En cambio él, a penas sus dedos rozaron los de ella, envolvió su mano. 

Bonnie lo siguió a paso lento, dejándose guiar por Nick hasta el estacionamiento. Una vez ahí caminaron hasta llegar a un carro rojo, no era muy grande pero ostentaba lujo. Nick sacó un llavero de su bolsillo trasero y desactivo la alarma.

 ̶  Tu escoges el destino - los ojos de Bonnie se abrieron de par en par.

 ̶  Mi casa - respondió rápidamente, Nick se quedó helado al considerar que estaba hablando en serio.

 ̶  ¿Vamos un rato a la mía y después de te dejó? - Nick no quería dejarla ir, necesitaba pasar un poco de más tiempo junto a ella. Todas las sensaciones que le mandaba lo hacían sentirse seguro y confiado, algo que hacía mucho o nunca había sentido. 

 ̶ Bien - respondió ella encogiéndose de hombros. Nick le abrió la puerta del asiento copiloto sonriendo.

 ̶  Bien - Bonnie se limitó a soltar una limpia carcajada al entrar al carro.





Para la fortuna de Nick, esa tarde nadie se encontraba en casa. Su padre seguro que habría tenido alguna reunión, su hermana alguna salida de último momento y Cecily probablemente se encontraba en el hospital. Era la hora de visitas.

Nick dirigió a Bonnie hasta su cuarto con una emoción infantil bullendo en su interior. Una vez dentro ordenó todo lo que pudo, lanzando la ropa que había sobre la cama a un cesto vació junto a la puerta.

 ̶  ¿A tus padres no les parecerá mal que esté en tu cuarto sin ellos en casa? - Bonnie apenas podía hablar, se encontraba casi al borde de los nervios.

 ̶  No les importa mucho en verdad - contestó Nick sin darse cuenta de que solo la ponía más nerviosa -. Puedes sentarte ahí si no quieres estar parada - Bonnie observó el asiento de puf que Nick le señaló y sonrió a medias.

 ̶  ¿Para que me has traído, Nick? - la voz de Bonnie sonaba cansada. Nick no encontró la respuesta a ello.

 ̶  Solo quería pasar tiempo contigo, me hace sentir bien - se sinceró y las mejillas de Bonnie se sonrojaron mientras una preciosa sonrisa aparecía en su rostro. Con sus típicos movimientos lentos, Bonnie dejó su mochila sobre el suelo y se sentó sobre el puf con cuidado. Nick sonrió ampliamente y cogió la guitarra acústica que tenía debajo de su cama. Nunca la usaba, solo en ocasiones especiales, siempre prefería la eléctrica. Con Bonnie debía de ser más delicado.

 ̶  ¿Alguna petición para iniciar el concierto privado? - Bonnie río otra vez, achinando los ojos y estirando las mejillas.

 ̶  ¿Un concierto privado? Por favor dime que no vas a cantar - mientras Bonnie se partía nuevamente en carcajadas Nick se fingió ofendido.

 ̶  Aún no me has escuchado.

 ̶  Dame el placer - bromeó Bonnie y Nick colocó los dedos sobre las cuerdas. Acarició la soga que tenía en el cuello, dejando caer una púa sobre su pecho. Bonnie la miró curiosa. Era completamente blanca -. ¿Con esa tocas? - Nick se jaló de la cuerda para que coger la púa.

 ̶  Algunas veces, fue un regalo de mi madre - Bonnie asintió con la cabeza, estirandose desde su asiento para observarla mejor.

 ̶ ¿No te gustaría que le hiciera algún dibujo? - preguntó sin contenerse. Nick estiró el brazo automáticamente, ofreciéndole la púa. Bonnie la cogió tras mirarlo con duda. 

Mientras Bonnie examinaba la púa con curiosidad, Nick empezó a tocar una suave melodía que terminó convirtiéndose en una canción.

* * *

Al día siguiente, Nick encontró una púa sobre su carpeta con un grabado sobre ella. Una pequeña guitarra eléctrica.


* * *

Ni media hora de que ya estaba en casa y el timbre ya estaba sonando una y otra vez. Nick bajó las escaleras en dirección a la puerta principal pero antes de llegar a ella su hermana se interpuso en la puerta de la casa. Estaba vestida con una extraña combinación que no le inspiraba confianza. Algo muy oscuro para ella.

 ̶  ¿Me dejarás estar con ustedes? - preguntó arreglándose el flequillo. Sus ojos delineados lo miraron retándolo.

 ̶  No, Aria. No jodas hoy - le pidió haciéndola a un lado y pasando a la puerta. Escuchó como su hermana soltaba un chillido y desaparecía por la puerta principal. Soltó un suspiro y se preparó mentalmente, si era Bonnie tendrían que estar solos por un rato, si no lo era…

 ̶  ¡Abre la puerta o la tumbo! – la voz de Deborah resonó a través de la puerta y Nick se tragó su decepción.

Algo fastidiado abrió la puerta y se encontró con todos exceptos Bonnie. TODOS. Deborah ya tenía una gran sonrisa en el rostro, del brazo de Gerard y Jonathan a cada lado. Detrás de ellos Lizzie y Cassia miraron a Nick furiosas.

 ̶  ¿Bonnie ya llegó? – preguntó Deborah y Nick negó con la cabeza.

 ̶  Nos dijo que llegaría algo tarde por sus clases – explicó Lizzie y Deborah soltó un exagerado suspiro. ¿Acaso ya había estado tomando? No, no era eso. Deborah simplemente siempre era así.

 ̶  Como sea – fueron las últimas palabras de Deborah para hacer a un lado a Nick y entrar a su casa.

 ̶  Nunca cambia – comentó Gerard y Jonathan asintió con la cabeza, todos entraron detrás de la rubia excepto Cassia que se detuvo para darle un fuerte golpe a Nick en el brazo.

 ̶  ¡Auch! – se quejó el sobándose el brazo.

 ̶  Te dije que te alejarás de ella, demonios. ¿Por qué no me hiciste caso? – le gritó entre susurros para que solo él la escuchará.

 ̶  No le haré daño, ¿okay? No pienso hacerlo.

 ̶  Lo vas a hacer, siempre te aburres de las chicas que te interesan a la semana. No quiero que Bonnie sea una de esas, ella es demasiado... -. Nick la fulminó con la mirada y Cassia se quedó callada. 

Sería una tarde muy larga.

Su suposición fue correcta cuando al entrar a su casa los encontró a todos en la cocina rebuscando en los reposteros. Todos conocían la casa de Nick como la que más comida tenía, y siempre que iban se llevaban algo pidiéndoselo a Nick o a escondidas.

Gerard ya había colocado algo de música mientras Johnatan sacaba un porro. Cassia arrugó la nariz fastidiada y Lizzie torció el rostro en un gesto.

 ̶  Nos vas matar – le dijo a John y este sonrió de lado. Tenía el rostro en forma de gato y cada vez que sonreía era espeluznante. Cassia tosió como reafirmando lo que Lizzie había dicho y Gerard abrió la puerta que daba al jardín.

Mientras los veía, Nick ya se estaba arrepintiendo de haber aceptado la propuesta de Deborah. Bonnie no encajaría entre ellos para nada. Frustrado caminó hasta la parte trasera de la cocina, en donde estaban las despensas. Ahí ya estaba Deborah tomando del pico de una botella de whisky.

 ̶  Hey – se quejó al ver a Nick. Cerró la botella y se limpió la boca con el dorso de la mano -. Vine aquí para encontrar los ingredientes que necesitamos para preparar los brownies – se excusó sin muchas ganas de defenderse, ya que tenía una sonrisa en el rostro. Nick soltó un suspiro y se apoyó en la pared. El lugar era oscuro y alcanzaba a ver a Deborah solo por la tenue luz que ingresaba por las ventanas chiquitas.

 ̶  No sé muy bien qué hacer con Bonnie – le confesó. Deborah era la persona en la que más confiaba después de Gema y Charlie. Y también era la única que lo entendía cuando se ponía tarado.

 ̶  ¿A qué te refieres? – Deborah demostró interés, apoyándose en las repisas y mirando seriamente a Nick.

 ̶  No lo sé. Solo… ¿Qué si confundo las cosas? – la chica negó con la cabeza y rió un poco.

 ̶  Puede suceder. Dale un beso, agarra con él…digo ella – dijo, fastidiándolo como siempre. Nick puso los ojos en blanco y Deborah soltó una carcajada -. Okay, lo siento. Dale un beso, no es tan difícil y no pierdes nada – Nick miró a Deborah y por un momento la vio débil, frágil. Cuando había mencionado lo de perder nada algo se había roto en ella. Y no lo entendía.

 ̶  ¿Por qué terminaste con el chico que salías? – aquello perturbó a la rubia, que agachó la vista y volvió a coger la botella que tenía anteriormente.

 ̶  Nada, solo termino – le respondió secamente, se volteó abrió un par de puertas y sacó lo que ella quería. Nick notó que se había puesto nerviosa. Ella quiso salir pero Nick atrapó su brazo antes de que lo hiciera.

 ̶  ¿Ha pasado algo, Deborah? – le preguntó seriamente, mirando sus ojos verdes.

 ̶  No – le respondió y se liberó de su agarre para salir.

Nick quiso seguirla pero el sonido del timbre lo distrajo. ¡Bonnie!

Salió a la cocina y cruzó hasta la puerta lo más lento que pudo. Cuando abrió la puerta casi resbalo sobre la chica, que retrocedió sorprendida.

 ̶  Cuidado – le dijo riendo y él se avergonzó por estar tan cerca de ella. Deborah tenía razón, solo debía de… - ¿Quiénes están dentro? – le preguntó Bonnie ignorando por completo las intenciones que Nick tenía en ese momento.

 ̶  Cassia, Lizzie… - empezó a decir y Bonnie sonrió ampliamente.

 ̶  Genial – dijo y a Nick no le quedó de otra que hacerla pasar.

Solo tenía que encontrar el momento perfecto para hacerlo.

* * *

Era graciosa la manera en que todos habían terminado comiendo de alguna manera los brownies de Deborah, sin cuestionarse mucho de que estaban hechos. Nick se sintió eufórico cuando lo hizo, y al parecer todos se sintieron igual ya que las cosas se empezaron a salir de control en una guerra de ingredientes bastante absurda. Incluso Cassia y Lizzie disfrutaban del momento, jugando y lanzando cosas al aire como los demás.

Nick sonrió al ver que Bonnie disfrutaba del momento con ellos, lanzando cosas al aire sin tener en cuenta a quien le caería. Haciendo uso de sus reflejos atrapaba las cosas en el aire y se las devolvía a quien le había lanzado. Pronto la cocina estaba llena de harina en el aire y todos la tenían por todas partes: cabeza, brazos, etc.

Por un momento todos descansaron y Deborah sacó todas las botellas que había traído desde las despendas. Nick notó como Bonnie se ponía nerviosa ante la situación y Cassia se colocaba a su lado automáticamente.

 ̶  Propongo un juego – dijo jugando con las botellas, sus ojos verdes tenían un brillo extraño. Sin duda estaba más que fumada.

 ̶  ¿Qué clase juego? – la siguió Johnatan, quitándole con cuidado una de las botellas.

 ̶  Las escondidas – dijo Deborah y soltó una risa infantil. Gerard soltó un suspiro.

 ̶  ¿Qué clase de escondidas? – preguntó y Deborah sonrió aún más, como si fuera posible.

 ̶  Escondernos, si alguien te encuentra tendrás que beber un trago de estos por ser encontrado…e ir al armario con el que te encontró – Cassia abrió los ojos como platos al igual que Lizzie.

 ̶  ¿Eso se aplica aunque te haya encontrado una chica…o bueno un chico? – Bonnie habló y Deborah asintió con la cabeza.

 ̶  ¡Tú buscas primero Nick! – exclamó Deborah haciendo saltar a todos. Johnatan le siguió el juego y salió disparado a esconderse detrás de ella. Gerard miró ‘‘seductoramente’’ a Lizzie y Cassia para que estas le hicieran un gesto de desagrado.

 ̶  Ni lo sueñes, Gerard – dijo Cassia y él soltó una pequeña risa. Igual nunca iba a pasar nada. Nick volteó y los vio a los tres tirados en el sofá de su sala, sin intenciones de esconderse.

 ̶  No jugamos – Nick se encogió de hombros y se sorprendió al no encontrar a Bonnie con ellos.

 ̶  ¿Bonnie? – preguntó y Cassia soltó un suspiro.

 ̶  Mejor será que tú la encuentres – Cassia no quería; ni tampoco Nick; que Johnatan encontrará a la chica.

Reaccionando camino por la cocina hecha un desastre. La harina incluso subía al segundo piso por las escaleras. Conocía algo a Bonnie, y sabía que no se escondería en el segundo piso. Las despensas…

Fue hacia ahí y la encontró apoyada en una de las despensas mirando a través de la ventana. Lucía tranquila e inocente. Al seguir su mirada se encontró con una mariposa azul posada contra la ventana. Ambos observaron cómo se alejaba volando y Bonnie miró a Nick en completo silencio.

¿Y ahora? Fue lo que se preguntó Nick observándola. Deborah se lo había facilitado, no podía arruinarlo…

Se acercó lentamente hasta Bonnie, que como instinto se alejó de él hasta chocar contra las despenas. Las cosas en su interior cayeron y la chica sonrió, con las mejillas coloradas.

 ̶  ¿En serio tenemos que cumplir la regla de Deborah? – Nick no comprendió a que se refería, hasta que cayó en la cuenta de que no estaban dentro de un armario. ¿Desde cuándo Bonnie había perdido la timidez?

Era el momento, no podía echarlo a perder. Con cuidado alzó la mano para acariciar la suave piel de Bonnie, sus mejillas estaban calientes y podía imaginarla toda sonrosada. A través de sus lentes veía sus ojos castaños… Lentamente fue acortando la distancia hasta lo que estaba viendo cambió.

Triana apareció frente a sus ojos. Con su sonrisa burlona y unos ojos tan oscuros como su alma. Incluso podía escuchar su voz melosa, burlándose de la situación y retándolo para que hiciera las cosas bien. Aquello hizo que la soltará inmediatamente, alejándola de él.

No podía hacerlo. No con Bonnie. Bonnie no era la chica para él, incluso podía sentir que ella nunca había dado un beso. No podía estar con una chica así.

Sin decir nada salió de las despensas y pasó corriendo por la sala, en dirección a la puerta. Cuando la abrió aceleró el paso hasta alejarse por completo de su casa, sin ningún lugar de destino.

* * *

Una vez que Aria les dijo que la cocina estaba limpia, Gerard, Lizzie y Cassia regresaron a ella. Desde que Nick había salido corriendo no habían entendido nada, Bonnie no aparecía al igual que Deborah y Johnatan.

 ̶  ¿Has visto a Bonnie? – le preguntó Cassia a Aria, que negó con la cabeza.

 ̶  No he visto a nadie, solo salían unos sonidos raros del cuarto de Nick – dijo y Cassia no lo dudó: Deborah y Johnatan no aparecerían en un rato. Bonnie salió de las despensas con tranquilidad y sin mostrarse perturbada.

 ̶  ¡Bonnie! – exclamó Lizzie acercándose a ella -. ¿Qué paso?

 ̶  Nada – le respondió encogiéndose de hombros – Al parecer la reunión ya término, ¿no? – Gerard le respondió asintiendo con la cabeza.

 ̶  Bonnie tiene razón será mejor que nos vayamos – dijo cogiendo algo de la mesa y guardándoselo en el bolsillo de su polera - ¿Lizzie? – le preguntó y esta asintió.

 ̶  ¿Nos vamos juntas, Bonnie? – le preguntó Cassia y la chica asintió con la cabeza.

Una vez en la puerta Gerard y Lizzie se despidieron de ambas y se alejaron caminando. Cassia los observó en silencio mientras Bonnie no avanzaba ni un centímetro de la puerta.

 ̶  ¿Segura que no pasó nada? – susurró Cassia preocupada por su amiga, la chica sonrió con tristeza y soltó un suspiro.

 ̶  Él trajo a la realidad de vuelta al juego – le respondió volviéndose a encoger de hombros y saliendo a la vereda. Bonnie empezó a caminar y Cassia la alcanzó con un solo pensamiento en mente: destrozar a Nick.

* * *

Seguía corriendo, y no pensaba en detenerse. Tenía la mente en blanco y las piernas cansadas, pero no quería detenerse por nada del mundo. Le dolía evocar la imagen de Triana, le avergonzaba pensar en Bonnie.

Cuando llegó al gran edificio blanco entendió hacia donde se había estado dirigiendo desde que salió de casa: el hospital.

Con el corazón bombeando entró al lugar que conocía tan bien, los pasillos, el olor a medicamentos y limpieza, el color extraño de todas las paredes. Sin pensarlo recorrió un camino que conocía completamente, podría hacerlo con los ojos cerrados y llegaría a la misma habitación de siempre.

«Amanda Miles»

Solo era un cartel con el nombre de su madre, y una especie de cajón para poner los avances del día. Temblando se estiró sobre la ventana y la vio en el interior. Delgada, conectada a maquinas, descansando sobre una cama blanca.

Quiso entrar y arroparse en sus faldas como hacía cuando era pequeño, pero no tenía las fuerzas suficientes para verla tan débil.

 ̶  Joven Miles, este no es el horario de visitas – lo sobresaltó la voz de una enfermera a sus espaldas. Ni siquiera volteó a verla y salió corriendo del lugar, nuevamente.

* * *

Ya era tarde, y hacía frio. Aún así Nick continuaba vagando por las calles. No conocía esa zona y no disponía del dinero suficiente para regresar a casa por lo que solo se había dejado ir por varias horas.

Quería explotar, encontrar a Triana, ver a su mamá… Pero no tenía cabeza para pensar en tantas cosas a la vez.

Todo lo que había comido y tomado en su casa le estaba haciendo pasar un mal momento, ni que decir de las ganas de vomitar que bullían en su interior.

Finalmente decidió entrar a una discoteca. En él la música rebotaba en las paredes y el olor a licor era latente. Un poco de humo de cigarrillo le cayó en la cara al entrar pero él no le hizo gran caso.

Se dejó caer en una mesa y observó el lugar con los ojos llorosos. Estaba tan cansado de huir pero sentía que ya no le quedaba de otra. Siempre iba a terminar huyendo.

En medio de la pista de baile una chica rubia lo miró sin dejar de moverse al compás de la música. Nick la reconoció, era Sophia, una de las amigas de Mary Elizabeth.

Ella se le acercó lentamente, como salida del humo y Nick se sintió por un momento encantando por la belleza de ella. Lucía como una ninfa con las facciones delicadas, los ojos azules parpadeantes y el cabello rubio como el sol. Nada que ver con el dorado oscuro de Deborah, ese rubio era precioso. Sintió ganas de estirar su mano y acariciar su piel que parecía de porcelana…

 ̶  Hola – Nick empezó a sonreír lentamente.

 ̶  Hola –  respondió.

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